Historias de partir, un libro especial

Historias de partir…  un libro especial. Y especial por varias razones.

Para sus autores, porque se lanzaron con humildad al mundo de la autoedición para compartir sus experiencias tras un crucero sabático y acabaron publicando dos ediciones y obteniendo el Premio Albatros al mejor libro náutico de Francia.

Para su editor, por el personal significado que en su vida tiene la palabra “partir”. Es casi una filosofía de vida – nos dice.

Para mí, porque encontré un libro que me enseñó que es posible “partir” y “regresar”, que no necesitamos ser grandes navegantes ni disponer de mucho dinero para lanzarnos a la aventura de un año sabático de crucero, que es un proyecto al alcance de muchos de nosotros para el que sólo hay que atreverse a dar el primer paso.

A través de las páginas  de este libro no solamente viajas – durante 1 año por el arco de las Antillas – sino que aprendes todo lo necesario para preparar “con cabeza” un proyecto de año sabático de navegación.

Altamente recomendable, siempre que sueñes con partir…

En este enlace puedes ver mas información sobre este libro y pedirlo si así lo deseas
http://www.noray.es/esp/ficha.php?is…7-0&id_pedido=

El legendario Paso del Noroeste

El Paso del Noroeste es el nombre con el que se conoce la ruta marítima que bordea Norteamérica, atravesando el Ártico y conectando el estrecho de Davis y el de Bering o, lo que es lo mismo, el océano Atlántico y el Pacífico.

Encontrar el legendario paso fue uno de los mayores objetivos de los exploradores marítimos a lo largo del tiempo. Desde finales del siglo XV, las potencias coloniales europeas comenzaron a enviar expediciones al norte de América en un intento de descubrir una nueva ruta marítima comercial. Marinos como John Cabot en 1497 o Martin Frobisher en 1576 exploraron las gélidas e inhóspitas aguas del Ártico pero todos ellos acabaron derrotados por el frío extremo y los vientos contrarios. Durante un tiempo la búsqueda del Paso del Noroeste fue abandonada.

En 1817, el gobierno británico ofreció una recompensa de 20.000 libras para quien hallara el citado paso, lo que incentivó la organización de numerosas expediciones. De todas las que emprendieron la búsqueda, la más trágica sin duda fue la de sir John Franklin llevada a cabo en 1845 en dos buques que quedaron bloqueados por el hielo y de la que no regresaría nadie. En 1906, el noruego Roald Amundsen —un joven marino cautivado por los relatos del desdichado destino sufrido por los miembros de la expedición de Franklin— logró alcanzar el objetivo tras un viaje de tres años a bordo del pequeño velero Gjoa.

El Gjoa

Desde entonces, la ruta del paso del Noroeste ha sido realizada de diferentes maneras y por distintas rutas, aunque sólo una veintena de veleros lo ha logrado hasta la fecha, ya que el éxito de la navegación depende de los caprichos del cortísimo verano ártico. Entre ellos el St Roch, una goleta reforzada para el hielo del canadiense Henry Larsen en 1940, el cutter norteamericano Storis en los años 50, el velero de acero de 14 metros Williwaw del belga Willy de Roos a finales de los 70 o ya en los últimos años el Northabout, el Vagabond, el Norwegian Blue y el Fleur Australe. Este último con una tripulación bastante poco frecuente…

La ruta marítima jacobea y la leyenda del Cabaleiro das Cunchas

(Dedicado a Cristina y Jaime para que puedan unir mar y peregrinación).

El próximo mes de julio se inicia una nueva ruta jacobea por mar que parte de Aveiro – conocida como la Venecia portuguesa – hasta Santiago de Compostela. Navegando por la costa lusa, los barcos hacen escala en las localidades de Matosinhos y Viana. Ya en Galicia, la singladura discurre hasta los puertos de Baiona, Bouzas, Combarro y Vilagarcía, desde donde se completa el trayecto en tren hasta Santiago de Compostela. El periplo por mar tiene una duración prevista de una semana, del 13 al 21, hasta alcanzar la capital jacobea.

El objetivo de la ruta marítima no es otro que crear una singladura náutica de recreo estable entre puertos portugueses y gallegos, reproduciendo el que supuestamente fue el último tramo del traslado del cuerpo del apóstol Santiago.

La propuesta de crear una nueva ruta marítima compostelana se basa en la leyenda del Cabaleiro das Cunchas (el caballero de las conchas), que cuenta un hecho supuestamente milagroso acontecido cuando traían a Galicia el cuerpo del apóstol.

La leyenda del Cabaleiro das Cunchas nos hace soñar con la posibilidad de que Bouzas haya sido el primer puerto gallego y español en tener contacto con los restos del apóstol Santiago antes de llegar a su destino definitivo en Compostela, pero no sólo eso, también nos ofrece una explicación del origen de la concha de vieira como símbolo jacobeo.

Según la leyenda, a un lugar llamado Bouzas vinieron dos jóvenes de muy importantes y señaladas familias a celebrar su boda. La familia del novio procedía de Gaia en Portugal y la de la novia de Amaia en Galicia. Esta pequeña y hermosa villa marinera, situada en mitad de la Ría de Vigo, fue elegida para celebrar la boda al encontrarse a medio camino entre Gaia y Amaia, lo cual facilitaba el viaje a gran parte de los invitados.

Uno de los entretenimientos de la boda consistía en “abofardar”, un juego en el que los caballeros lanzaban al aire sus bofardas o lanzas teniendo que recogerlas al galope antes de que cayesen al suelo. Cuando llegó el turno del novio, éste lanzó su bofarda y, mientras esperaba la caída de la lanza, observó como el viento la desviaba hacia la ría. El caballero azuzó su caballo para no perder la lanza en el mar y lo que consiguió finalmente fue hundirse en el agua con su caballo y desaparecer. A medida que el tiempo transcurría y la desesperación de todos aumentaba, vieron acercarse un barco que se dirigía hacia el punto donde había desaparecido el novio y su caballo. Al paso del barco, el caballero emergió milagrosamente de las aguas con sus ropas y caballo cubiertos de conchas de vieira. Los tripulantes de la nave alzaron sus ojos al cielo exclamando: “Verdaderamente quiere Jesucristo manifestar ante ti su poder para bien y honra del vasallo que llevamos en esta nave a dar cristiano enterramiento. Quien a Santiago desee servir deberá visitarlo allá donde fuese enterrado llevando conchas como esas de las que tú estás cubierto”.