Rasa Varnaite, la vuelta al mundo de una joven lituana

Es en agosto de 2008 cuando Rasa Varnaite, de 26 años, se embarca para dar la vuelta al mundo a bordo del Ragaine II, un velero de autoconstrucción de 10 m. de eslora y 3,25 m. de manga. Fue el propio padre de Rasa, Andrius Varnas, quien construyó y puso a punto el barco para esta aventura.

Rasa cuenta, con mucha gracia, que desde niña había oído a su padre decir que algún día daría la vuelta al mundo en un velero, palabras a las que en su familia no daban crédito alguno. Muchos años más tarde, cuando el capitán Andrius anunció que había llegado el momento, Rasa decidió sumarse al proyecto junto con su novio galdakaotarra Egoi Urkiza.

Una vez tomada la decisión no cabía echar la vista atrás. Si padre e hija contaban con experiencia como navegantes, la de Egoi se reducía a un crucero de no más de 15 días. Ambos tenían que dejar un buen trabajo, los amigos y la estabilidad, así como enfrentarse a la incomprensión de muchas personas y a la incógnita de cómo sería la convivencia a bordo en un barco de tan pocos metros y durante 2 años seguidos. Egoi nos dice que esto es lo que le asustaba más, ¡embarcarse con su novia y su suegro!

Rasa y el resto de la tripulación zarparon de Bermeo, en agosto de 2008, para regresar al punto de partida 2 años más tarde habiendo cruzado los 3 océanos (Bermeo, Cabo Verde, Caribe, Galápagos, Polinesia, Melanesia, Australia, Sri Lanka, Indonesia, Mar Rojo, Mediterráneo, Canal du Midi, Bermeo).

Cuando se le pregunta a Rasa cuál de los lugares visitados le ha marcado más, nos habla de la Melanesia, en concreto de una de las islas en donde fueron “adoptados” por una de las familias locales. Como muchos transmundistas, Rasa concluye que lo más positivo de la experiencia es que se aprende a ser más tolerante y a apreciar las pequeñas cosas.

Mas información en la página web   http://www.ragaine2.com/

It’s up to us to write what happens next. Together.

Cada cierto tiempo nuestro planeta se despierta y se despereza, y en su movimiento nos recuerda que está vivo, que es impredecible e incontrolable. Entre tanto los seres humanos seguimos plantando con pie firme nuestra huella, olvidando que no nos pertenece, que sólo vivimos de prestado.

La Tierra no es el legado de nuestros padres, sino el préstamo de nuestros hijos.

Cum Dederit de Vivaldi, interpretado por Sandrine Piau, con imágenes del documental Home del fotógrafo Yann Arthus-Bertrand. Espectacular, da que sentir y que pensar.

Día Internacional de la Mujer, trabajadora se sobreentiende

Igual que en la antigua cartilla militar de los soldados se añadía en uno de los apartados Valor: se le supone, en el Día Internacional de la Mujer lo de trabajadora se sobreentiende. Perfectamente nos lo recuerda Forges en una de sus viñetas que data ya de hace algunos años, pero que sigue siendo de completa actualidad.

P.D. Lo guardo recortado del periódico en papel amarillento desde el día de su publicación en 1997.

Ósmosis en mi barco y en mi corazón

Noviembre de 2009. Salón Náutico de Barcelona. Sentada en el stand de Anavre, la asociación de navegantes de recreo, veo llegar a un hombre cargado con un montón de libros amarillos. Sólo ahora me doy cuenta de que los libros también son azules.

–Hola, me llamo Agustín. He escrito un libro sobre la ósmosis. ¿Sabéis que la ósmosis tiene cura?

Si yo casi ni sé lo que es la ósmosis, salvo que son ampollas que le salen al casco del barco y que pueden hundirlo. Pongo mi mejor cara de “claro que lo sé, pero seguro que te das cuenta de que se trata de un farol”, y Agustín, que tiene ese don del juglar dicharachero y mercader, me regala uno de sus libros que yo le pido me dedique.

Ahora, un año más tarde, Agustín llega al País Vasco para impartir un curso sobre la ósmosis. Saco su libro amarillo –y azul– de la estantería, y releo la dedicatoria: “Para Monika, para que nunca renuncie ni a navegar ni a amar”. Creo poder decir, quiero poder creer, que nunca renunciaré, pero en estos momentos he visto crecer unas pequeñas ampollas en mi barco y en mi corazón. ¿Será eso la ósmosis? Agustín, vienes en el momento justo.

La web de Agustín Ibáñez es   http://www.osmosisbarcos.com/

Los océanos y los paraísos de Thor Heyerdahl

Thor Heyerdahl. Científico, zoólogo, antropólogo, aventurero, humanista, navegante… y navegante en balsas de troncos, naves de papiro y embarcaciones de cañas.

Su primer viaje lo realizó en 1937, con su esposa Liv, a la Polinesia, en unos años en los que Tahití no figuraba precisamente como destino turístico en las guías de viaje. A su llegada, la pareja fue acogida por el jefe de la isla, Teriieroo, y ambos se dedicaron a estudiar la forma de vida y las costumbres polinesias. Al poco tiempo se instalaron en la solitaria y aislada isla de Fatu Hiva de las Marquesas.



Estudiando las corrientes marinas y los vientos dominantes de la zona, Thor Heyerdahl comenzó a dudar de que la teoría aceptada hasta la fecha fuese correcta. ¡Los primeros pobladores de la Polinesia no podían haber navegado 5.000 millas en contra de la corriente! En 1947 organizó la expedición de la Kon-Tiki, y en una balsa de madera de nueve troncos atados mediante cuerdas y una vela cuadrada, seis hombres partieron de Callao, en Perú, para recalar en la isla de Raroia 97 días más tarde.

Mediante ésta y posteriores expediciones a las islas Galápagos y a la isla de Pascua, así como con sus navegaciones desde África hacia América y desde Irak al Océano Índico, Thor Heyerdahl demostró que los antiguos pobladores contaban con los medios tecnológicos suficientes para poder navegar largas distancias a través de los océanos.

Cuando en una ocasión le preguntaron cuál era su mayor aportación a la ciencia, Heyerdahl –como científico, como navegante– contestó: “Demostrar que los océanos han unido, más que dividido, a la humanidad”.

Y como humanista que era, nos dejó también en su autobiografía, Tras los pasos de Adán, esta bella reflexión sobre su primer viaje con Liz a la Polinesia: “Dos jóvenes inmaduros subían al tren para embarcarse en Marsella en un enorme buque transoceánico, con billete hasta Tahití. Un billete hacia el paraíso, pensábamos nosotros. Pero la conclusión del viaje fue precisamente que no se puede comprar la entrada al paraíso. Los que conseguían encontrarlo, lo hallaban en su interior y hasta allí llegaban gratis. Todo lo que he visto y leído me ha enseñado que, en este planeta, el infierno y el paraíso no están en lugares distintos, sino siempre en el mismo. No se puede elegir uno u otro simplemente mudándose. Los dos aparecen como amigos inseparables por muy lejos que se viaje”.

Sailing – Rod Stewart

No puede faltar este canción de Rod Stewart en una recopilación de música relacionada con la navegación. Compuesta en 1975 e incluida en su álbum Atlantic Crossing.

Sin desperdicio, salvo el peinado y el trajecito de marinero de primera comunión.

Dedicado a todos los adolescentes que bailamos unos años más tarde con su Da ya think I’m sexy?

Girls For Sail

¡¡Ay, cuánto nos gustan los hombres!! Lo que sucede es que no queremos navegar con ellos. Bueno, quizás lo hagamos alguna vez, pero sólo de forma muy eventual. Antes queremos aprender a navegar y hacerlo a nuestra manera, sin prescindir de nuestra hora del té, de la limpieza y del buen olor, con tranquilidad y sin gritos…

¡¡¡Man over board!!!

Girlsforsail organiza cursos de formación de la RYA en el Reino Unido y en el Caribe, así como vacaciones a vela, participación en regatas y cruces del Atlántico. Sólo para mujeres.

¿Qué tal os suena participar en la regata de Carnaval de Tobago o en la Sailing Week de Antigua? ¿Un crucero por las Islas Vírgenes? ¿La Fastnet o el ARC Atlantic Crossing? ¿Y la Kings Cup de Phuket en Tailandia?

Girls, o nos hacemos con un buen montón de libras esterlinas, o nos montamos un Chicas&Vela muy, muy spanish. Estoy abierta a propuestas :)

Ahora en serio, la página web de esta novedosa iniciativa es  http://www.girlsforsail.com