Los océanos y los paraísos de Thor Heyerdahl

Thor Heyerdahl. Científico, zoólogo, antropólogo, aventurero, humanista, navegante… y navegante en balsas de troncos, naves de papiro y embarcaciones de cañas.

Su primer viaje lo realizó en 1937, con su esposa Liv, a la Polinesia, en unos años en los que Tahití no figuraba precisamente como destino turístico en las guías de viaje. A su llegada, la pareja fue acogida por el jefe de la isla, Teriieroo, y ambos se dedicaron a estudiar la forma de vida y las costumbres polinesias. Al poco tiempo se instalaron en la solitaria y aislada isla de Fatu Hiva de las Marquesas.



Estudiando las corrientes marinas y los vientos dominantes de la zona, Thor Heyerdahl comenzó a dudar de que la teoría aceptada hasta la fecha fuese correcta. ¡Los primeros pobladores de la Polinesia no podían haber navegado 5.000 millas en contra de la corriente! En 1947 organizó la expedición de la Kon-Tiki, y en una balsa de madera de nueve troncos atados mediante cuerdas y una vela cuadrada, seis hombres partieron de Callao, en Perú, para recalar en la isla de Raroia 97 días más tarde.

Mediante ésta y posteriores expediciones a las islas Galápagos y a la isla de Pascua, así como con sus navegaciones desde África hacia América y desde Irak al Océano Índico, Thor Heyerdahl demostró que los antiguos pobladores contaban con los medios tecnológicos suficientes para poder navegar largas distancias a través de los océanos.

Cuando en una ocasión le preguntaron cuál era su mayor aportación a la ciencia, Heyerdahl –como científico, como navegante– contestó: “Demostrar que los océanos han unido, más que dividido, a la humanidad”.

Y como humanista que era, nos dejó también en su autobiografía, Tras los pasos de Adán, esta bella reflexión sobre su primer viaje con Liz a la Polinesia: “Dos jóvenes inmaduros subían al tren para embarcarse en Marsella en un enorme buque transoceánico, con billete hasta Tahití. Un billete hacia el paraíso, pensábamos nosotros. Pero la conclusión del viaje fue precisamente que no se puede comprar la entrada al paraíso. Los que conseguían encontrarlo, lo hallaban en su interior y hasta allí llegaban gratis. Todo lo que he visto y leído me ha enseñado que, en este planeta, el infierno y el paraíso no están en lugares distintos, sino siempre en el mismo. No se puede elegir uno u otro simplemente mudándose. Los dos aparecen como amigos inseparables por muy lejos que se viaje”.

2 pensamientos en “Los océanos y los paraísos de Thor Heyerdahl

  1. Pingback: A great anthropologist “Thor Heyerdahl” | Sail Yacht Penelope-Sagitta 30

  2. Entre las mujeres navegantes no figura Ellen Macarthur que fue record del mundo en atravesar el atlantico en solitario.

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