La vela une pero no iguala

Y el que esté libre de problemas de convivencia a bordo que tire la primera piedra (o lo que tenga más a mano). En general, estamos predispuestos a pensar que el hecho de poseer una afición común, en este caso la vela, es suficiente para garantizar un buen ambiente a bordo. Así se forman tripulaciones de lo más heterogéneas, con importantes diferencias generacionales, socioculturales, de costumbres y de educación, basándonos en que ¡a todos nos gusta navegar! Sin embargo, es un grave error reunir ingredientes que, con un poco de agitación y algo de tiempo, se transformarán con seguridad en un explosivo cóctel molotov.

Durante una regata a vela de algunas horas o días, las diferencias surgen pero normalmente quedan amortiguadas por el objetivo principal de la navegación que es navegar más rápido, con mayor eficacia y a ser posible llegar los primeros. Cualquiera que haya practicado un deporte en equipo lo sabe. No dejaremos que el spi caiga al agua porque el patrón sea un cascarrabias, ni esconderemos la manivela porque el trimmer sea un auténtico petardo.

En donde todo cambia es durante el crucero. El objetivo del crucero es el placer y como a todos nos gusta navegar… Y en esta falacia caemos y cometemos el error de olvidar que, con frecuencia, las horas de convivencia en un barco superan con mucho a las de navegación. Ya no se trata de pasar la manivela al petardo del trimmer, sino que ahora debes compartir tus horas de ocio con él. Y de verdad ¿cuánto tiempo te ves soportándolo en tierra? Hazte esta pregunta y divide entre 2, 3 o más según tu grado de tolerancia y decide en función del resultado si la convivencia puede resultar placentera. No me refiero a posible, porque posible siempre lo es con tal de que una de las partes muestre grandes dosis de respeto y paciencia, pero no olvidemos que el objetivo final del crucero es disfrutar y no hacer prácticas zen de autocontrol.

Confucio nos explicaba que para discutir hay que tener principios comunes. Y, en mi opinión, para una buena y plácida convivencia a bordo, donde irremediablemente surgirán conflictos, es preciso compartir criterios similares con todos o la mayor parte de los tripulantes y no confiarnos en el socorrido ¡a todos nos gusta navegar!

4 pensamientos en “La vela une pero no iguala

  1. Acertados pensamientos Mónica, solo añadiría que la figura del patrón es primordial en la convivencia a bordo, tanto en una como en otra modalidad, aunque como bien dices, el crucero de larga duración es más complicado.
    Salud.

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