¿Qué tal un amuleto? Pinta los Ojos de Horus en tu barco…

Que las palabras navegante y superstición están unidas, es algo bien conocido. Sin embargo, pintar los Ojos de Horus (la Udjat) en la proa de nuestros barcos seguro que no está de más, si tantos navegantes de todos los tiempos y parece ser que hasta Bernard Moitessier los adoptaron como amuleto.

Estos ojos, constantemente abiertos a proa en las bandas, tienen la función de ver y eludir los peligros que escapan a la percepción humana. Sin duda un complemento interesante para nuestros GPS y radares. Es un amuleto que incluso proporciona bienestar, potencia la vista y protege contra el robo, el miedo, la ignorancia y la pobreza. ¿Qué más se puede pedir? Porque además es bonito, tradicional y está estrechamente relacionado con los orígenes de nuestra cultura.

El ojo de Horus, siempre en singular y haciendo referencia al izquierdo, era para los antiguos egipcios un símbolo protector, mezcla de ojo humano y de halcón peregrino. Pronto incorporaron este elemento mágico a la navegación pintando dos ojos iguales a proa en las bandas, tanto para barcos que transportaban reyes y divinidades como para viajes particulares y de carga. A veces lo usaban también en los remos.

Siendo tan dura y expuesta al peligro la vida en el mar, poco puede sorprender que entre los navegantes del Mediterráneo (fenicios, cartagineses, griegos) se extendiera la costumbre de pintar o tallar en proa esos dos ojos siempre abiertos. Esta tradición se mantiene viva en los barcos de algunos lugares donde estas culturas dejaron su semilla y hoy podemos verlos en barcos de pesca y transporte en diferentes puertos y actividades. En todo el Mediterráneo, en Portugal, en el Golfo de Vizcaya (begi-ordeak) y hasta en Asia, donde se pueden ver ojos marcadamente orientales en los barcos de pesca en Vietnam.

Cuenta el mito que Osiris era el dios padre-sol y que en una pelea contra el dios Seth, dios de las tinieblas, fue ahogado por éste y cortado en 14 pedazos arrojados alrededor de la tierra. Isis, la diosa madre-luna, buscó y encontró todos los pedazos, los unió y dio forma nuevamente a Osiris con quien tuvo a su hijo Horus, el Dios Halcón. Más tarde Horus, para vengar a su padre, se enfrentó a Seth en una terrible tormenta-contienda y logró derrotarlo, pero éste le quitó y destrozó su ojo izquierdo lunar. Thot reconstruyó los pedazos del ojo de Horus y formó la Udjat, capaz de observar toda la maldad del mundo, y que abierta es luz y cerrada oscuridad.

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